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Cuando los días empiezan a cortarse y la tarde trae ese aire fresco que casi pide una chamarra ligera, la mesa se transforma en un pequeño santuario. 

Un lugar donde el humo sube despacio, la brasa cruje como si contara historias y el vino acompasa todo con un tanino firme.

El otoño es eso: una excusa perfecta para buscar restaurantes que entienden el fuego, celebran la copa y elevan la cena a un momento que se saborea sin prisa. Aquí van tres opciones en CDMX que interpretan este ritual con estilo, intención y mucho sabor.

En Edgar Allan Poe 41 se encuentra este templo del asado contemporáneo. Su chef, Dante Ferrero —argentino con residencia en México desde hace más de veinte años— domina el fuego como pocos: carbones vivos, humo preciso, cortes bien elegidos. Todo bajo una cocina que late al ritmo de la brasa.

¿Por qué funciona tan bien en otoño?

  • Una carta de vinos muy querida por los comensales, con etiquetas argentinas y españolas que abrazan a la perfección los cortes.
  • Un ambiente cálido: maderas, luces suaves y un asador a la vista que hipnotiza.
  • Platos que conectan con ese anhelo de abrigo y ritual que solo esta estación provoca.
Dante

En Boulevard Palmas Hills 1, este lugar ya es un favorito para quienes buscan los mejores cortes y una atmósfera que invita a quedarse. Aquí, la piedra y el fuego son protagonistas, pero sin robarles lugar al vino ni a las guarniciones que cambian con la temporada.

Qué lo hace especial:

  • Cocina del norte con carácter, maridada con una selección de vinos que realmente suma. 

  • Guarniciones de estación: romero, salsas artesanales, texturas más profundas.

  • El perfil “premium” que demanda el público de Interlomas, con un ambiente íntimo que cae perfectamente para noches frías.
Piedra y Braza

La parrilla argentina encontró casa en la Roma Norte, con este concepto en el que la carne, el vino y la hospitalidad se sienten casi como una coreografía.

Por qué es ideal para otoño:

  • Un Malbec o una Bonarda que siempre cae bien cuando baja la temperatura.

  • Un ambiente que abraza: mesas cercanas, aromas intensos, esa vibra urbana-chic tan propia de la Roma.

  • El tipo de restaurante en el que una cena normal termina siendo una noche entera.
Piedra y Brasa (Interlomas)
Piedra y Brasa (Interlomas)

Lo que realmente pasa cuando eliges brasa + copa

No es solo comida. No es solo vino. Es un símbolo.

El fuego reúne, la copa acompaña y el otoño baja las revoluciones de la ciudad para que tú subas las tuyas. Esta combinación es un pequeño lujo cotidiano que se disfruta mejor cuando el ambiente se alinea: luz cálida, madera, piedra, servicio atento, vinos que cuentan algo.

¿Cómo elegir el lugar ideal?

 

  • Apuesta por la cocina visible al fuego: asador, brasas, hornos de carbón.
  • Revisa que la carta de vinos esté curada con intención.
  • Busca materiales nobles y atmósferas que abracen.
  • Y, sobre todo, elige una noche sin prisa. El ritual exige tiempo.

Que te abrace la noche

Este otoño, la mesa vuelve a encenderse. En lugares como Dante Brasa y Fuego, Piedra y Brasa o La Cabrera, el fuego deja de ser técnica y se vuelve experiencia; el vino deja de ser acompañante y se convierte en relato. Y tú… bueno, solo tienes que sentarte, brindar y dejar que la noche haga el resto.