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Olvida los shots y descubre cómo el tequila —desde blancos minerales hasta extra añejos sedosos— puede brillar en maridajes finos para cerrar el mes con estilo.

El tequila dejó de ser un impulso y ahora es culto. Las casas premium trabajan con agaves maduros, cocciones lentas y barricas curadas como si fueran piezas de galería. Resultado: un destilado que ya compite con whiskies, coñacs y rones de colección.

Esa evolución abrió un territorio delicioso: maridajes finos en los que el tequila no domina. Aquí cinco combinaciones reales, elegantes y sin caer en clichés.

Tequila blanco + ostiones frescos

La pureza del blanco —mineral, cítrico, directo— corta como un cuchillo frío sobre el marisco. 

Recomendación: Fortaleza Blanco, G4 Blanco, Cascahuín Tahona. 

Por qué funciona: La salinidad del ostión despierta el agave verde, la pimienta blanca y el limón. Perfecto para cerrar el mes con algo limpio y elegante.

Reposado suave + burrata con pesto artesanal

Vainilla tenue + mantequilla ligera + burrata cremosa = armonía inmediata.

Recomendación: Siete Leguas Reposado, Tequila Ocho Reposado

Por qué funciona: La grasa láctea y la madera suave se encuentran en un punto medio que enamora. Un maridaje ideal para sobremesas largas.

Añejo + carne a la leña (ribeye o short rib)

Aquí empieza la conversación seria. Caramelo, cacao, tostados frente a una carne jugosa, marcada por el humo.

Recomendación: Don Fulano Añejo, Tears of Llorona No. 3, Volcán de Mi Tierra Añejo Cristalino

Por qué funciona: El tostado de la carne amplifica la complejidad del añejo; juntos hacen un ritual profundo, casi ceremonial.

Extra añejo + chocolate oscuro 70–80 %

Nada de dulces empalagosos.
Aquí reinan el cacao real y un extra añejo equilibrado, oscuro y sedoso.

Recomendación: Clase Azul Ultra, Herradura Selección Suprema, Cava de Oro Extra Añejo. 

Por qué funciona: Las notas de café, cuero y frutos secos del tequila se abrazan al chocolate y el final resulta glorioso.

Tequila cristalino + sashimi de hamachi o atún toro

Frescura, precisión y elegancia minimalista.

Recomendación: Don Julio 70, Maestro Dobel Cristalino, Avión Reserva 44 Cristalino

Por qué funciona: El cristalino acompaña la textura grasa del pescado sin opacarla y deja un acabado limpio, delicado y contemporáneo.

Cómo servir sin perder elegancia

  • Temperatura: 14 °C a 18 °C, según la expresión.
  • Copa ideal: Riedel Ouverture o de degustación estrecha.
  • Ritmo: sorbos cortos, pausados. El tequila se conversa.
  • Acompañar con: cítricos suaves, nueces tostadas, agua mineral.

Y para quienes beben con criterio (y estilo)

Un gran tequila no busca atención: la provoca. Cuando se marida con intención, aparecen capas de sabor, textura y carácter que transforman el cierre de mes en un pequeño ritual sensorial.

Cinco combinaciones, un destilado y un México contemporáneo que sabe beber con calma y clase.