Rosalía: la mujer que decidió no repetirse
Tres años después de “Motomami”, Rosalía volvió con “Lux”, el disco más arriesgado de su carrera —uno que cambia el flamenco urbano por algo cercano a la ópera. La producción incluyó estudios en Los Ángeles, Miami, Londres y el sur de Francia, y colaboraciones con artistas como Estrella Morente y Carminho, en un ejercicio que la aleja deliberadamente de cualquier fórmula que ya hubiera funcionado antes.
El anuncio no fue discreto: proyecciones gigantes en la Plaza Callao de Madrid revelaron portada y fecha de lanzamiento, con la catalana vestida de blanco, con hábito de monja, en una imagen que resume bien el tono del proyecto —sagrado, teatral, sin medias tintas.
Desde entonces, Rosalía lleva su “Lux Tour” por escenarios de Europa, Norteamérica y Latinoamérica, con paradas que ya se anuncian como de las más ambiciosas de su carrera, cerrando en septiembre en Puerto Rico. La gira, según ella misma ha dicho, busca traducir en vivo la sensación “maximalista” y casi “brutalista” del disco.
Lo que queda claro con “Lux” es que Rosalía sigue operando con una regla no escrita pero constante: cada disco tiene que incomodar un poco a quien esperaba escuchar el anterior otra vez.





