Hay botellas de ron que cuestan unos cientos de pesos y otras que pasan fácilmente de varios miles. La diferencia puede estar en los años de envejecimiento, las barricas, la cantidad producida, la mezcla o simplemente en todo lo que rodea a la marca. Para saber qué estás pagando conviene empezar por algo mucho más sencillo: servirlo bien y prestar atención a lo que ocurre dentro de la copa.

Cómo beber ron añejo solo

Sirve entre 30 y 45 ml. Es suficiente para probarlo con calma y observar cómo cambia durante algunos minutos.

Una copa tipo tulipán funciona especialmente bien porque deja espacio al destilado y concentra los aromas en la parte superior. Si tienes únicamente un vaso corto, también sirve; evita llenarlo demasiado.

El ron añejo funciona bien alrededor de 18 a 20 °C. Recién salido del refrigerador pierde expresión aromática y demasiado caliente puede hacer que el alcohol domine la experiencia.

Una vez servido, déjalo reposar dos o tres minutos.

Acerca después la copa gradualmente. Primero desde cierta distancia y luego desde el borde, con inhalaciones cortas. Meter la nariz directamente dentro de la copa suele hacer que el alcohol sea lo primero —y a veces lo único— que percibas.

Toma un sorbo pequeño. Espera unos segundos y vuelve a probar. El segundo suele ser más revelador porque el paladar ya se acostumbró a la graduación alcohólica.

Busca vainilla, fruta, especias, tostados, coco, caramelo, madera o frutos secos, pero evita convertir la degustación en un examen. Lo importante está en descubrir si aparecen distintas capas y si cambian mientras el ron permanece en boca.

¿Agua o hielo?

Primero pruébalo solo.

Después puedes añadir unas gotas de agua natural. En rones con mayor graduación alcohólica puede modificar la percepción de ciertos aromas y sabores. Prueba antes y después: la diferencia suele ser más interesante que cualquier regla de degustación.

Si prefieres beberlo con hielo, utiliza un cubo grande. Se derrite más lentamente y permite controlar mejor la dilución que llenar el vaso con cubos pequeños.

El objetivo sigue siendo disfrutar la botella. Conocer cómo sabe sola simplemente te permite decidir después qué le favorece.

Qué significa realmente “añejo”

Aquí empiezan las etiquetas.

En México, la NOM-199-SCFI-2017 establece un mínimo de un año de maduración para que un ron pueda denominarse añejado o añejo.

Pero el número que aparece en una botella necesita contexto.

En distintos mercados y denominaciones existen reglas específicas para declarar edades. Dentro del estándar utilizado por numerosos productores del Caribe, por ejemplo, la edad declarada corresponde al ron más joven de la mezcla. Una expresión de 12 años puede contener líquidos considerablemente más viejos.

Por eso vale más revisar cómo explica el productor su botella que quedarse únicamente con el número frontal: tiempo de envejecimiento, lugar, barricas utilizadas, composición de la mezcla y graduación alcohólica cuentan una historia bastante más completa.

Por qué puede costar tanto

Envejecer ron significa esperar años antes de venderlo.

Durante ese tiempo una parte del líquido se evapora dentro de las barricas. Temperatura, humedad, condiciones de almacenamiento y madera afectan esa merma. Mientras más prolongado sea el envejecimiento, menor puede ser la cantidad disponible al final del proceso.

También importan las barricas.

Un productor puede utilizar recipientes que antes contuvieron bourbon, whiskey, cognac u otros vinos y destilados, e incluso trasladar el ron entre diferentes tipos de madera durante su maduración. Cada decisión añade variables al proceso y algunas incrementan significativamente los costos.

Luego aparecen las mezclas. Para mantener un perfil determinado, el maestro ronero puede combinar líquidos de distintas barricas y edades, incluyendo existencias limitadas que llevan años guardadas.

Y finalmente llegan botella, distribución, impuestos, marketing, prestigio y escasez. Todo termina dentro del precio.

Cómo saber si vale lo que cuesta

Empieza buscando información concreta.

¿Dónde fue producido? ¿Cuánto tiempo pasó en barrica? ¿Qué tipo de barricas utilizaron? ¿Cuál es su graduación? ¿El productor explica cómo está construida la mezcla?

Después viene la parte más importante: probarlo.

Un buen ron añejo debería permitirte encontrar más de una sensación durante el trago. Observa si el alcohol está integrado, si la madera domina demasiado, si aparecen nuevas notas después del primer impacto y cuánto tiempo permanece el sabor después de tragar.

También conviene saber que la regulación mexicana permite determinados edulcorantes, aromatizantes y saborizantes en la categoría. Una textura muy dulce o especialmente suave, por sí misma, cuenta poco sobre los años que pasó el líquido dentro de una barrica.

Al final, una botella cara puede estar cobrando tiempo, merma, madera, mezcla y escasez. También puede estar cobrando una presentación espectacular.

Saber servirla y entender su proceso ayuda a distinguir una cosa de la otra.