Foto: material promocional


Hay música que no se adapta a fórmulas ni a la velocidad del consumo. No está pensada para gustar de inmediato ni para encajar en playlists previsibles. Se construye desde la forma, la letra y la atmósfera, y confía en el tiempo como filtro. Ese es el territorio en el que se mueve Meme del Real en su trabajo solista. 

Su proyecto confirma una idea que lleva años sosteniendo: la coherencia creativa es un oficio. Fuera de la banda, su música insiste en el arreglo, la textura y la exploración sonora antes que en el impacto rápido. No hay prisa por presentarse de nuevo; hay interés por seguir trabajando la canción como espacio abierto. 

Su primer sencillo, Princesa, funciona como carta de presentación de su etapa solista, con una lógica más íntima y experimental, lejos de cualquier expectativa de formato o radio. 

No es un proyecto que busque validación inmediata. Es música que se deja escuchar con calma y que recompensa la atención prolongada.