En el catálogo de Netflix siempre hay dos tipos de películas. Las que llegan con ruido, empujadas por campaña y conversación inmediata, y las que aparecen en silencio, esperando a que alguien con tiempo y criterio las descubra. Estas últimas suelen ser las que mejor envejecen. No piden atención urgente, pero valen la pena cuando decides verlas.

Ahí entra The Gentlemen, estrenada el 1 de enero de 2020 en Reino Unido y Estados Unidos (dirigida y escrita por Guy Ritchie). No fue una revolución mediática ni pretendía serlo. Es una película que se entiende mejor sin expectativas infladas y sin necesidad de compararla con nada más.

Foto: Internet Movie Database

Con The Gentlemen, Ritchie vuelve al territorio que mejor conoce: el crimen británico estructurado como ajedrez social. La historia gira en torno a Mickey Pearson, un empresario estadounidense que ha construido un imperio de marihuana en Londres y que busca venderlo; esto detona una cadena de negociaciones, traiciones y maniobras calculadas.

Lo interesante no es la violencia ni el ingenio verbal —que siempre lo tiene, y cumple—, sino la arquitectura narrativa. Ritchie juega con relatos dentro del relato, versiones interesadas de los hechos y una estructura que obliga al espectador a reconstruir el mapa moral de los personajes. El ritmo lo trae la tensión acumulada durante la trama.

Control, no caos

Aunque se habla de un universo criminal, el verdadero conflicto no es el negocio ilegal: es el equilibrio de poder. Cada personaje entiende que el sistema funciona mientras nadie altere demasiado la balanza.

Es una película que se disfruta más cuando no viene acompañada de análisis previos ni grandes expectativass. Funciona mejor como descubrimiento personal que como un fenómeno colectivo, donde todos comentan el nuevo estreno.

Ver el trailer: https://www.youtube.com/watch?v=2B0RpUGss2c