Por qué cayó el dólar en enero de 2026 y por qué no era sorpresa
La caída del dólar en enero de 2026 no fue un movimiento inesperado para quienes venían siguiendo los indicadores clave. El debilitamiento del billete verde ya se había insinuado desde finales de 2025, cuando el índice DXY acumuló una de sus peores rachas en años, reflejando menor fortaleza relativa frente a otras monedas importantes, según reportes de Reuters.
En México, el tipo de cambio cerró enero alrededor de los 17.23 pesos por dólar, niveles que confirmaban esa tendencia y que sorprendieron solo a quienes seguían mirando el dólar como activo inamovible. La apreciación del peso no nació en enero; se consolidó ahí.
Uno de los factores centrales fue el cambio en expectativas sobre la política monetaria estadounidense. Los mercados comenzaron a anticipar recortes de tasas por parte de la Reserva Federal ante señales de desaceleración inflacionaria. Cuando el rendimiento esperado baja, el atractivo del dólar también lo hace.

A esto se sumaron flujos globales que comenzaron a diversificarse fuera de activos denominados en dólares. El fortalecimiento relativo del euro y la creciente internacionalización del yuan fueron parte del contexto que presionó al dólar estructuralmente, también documentado por medios financieros especializados.
Las señales estaban ahí: debilitamiento del índice dólar, expectativas de recortes, ruptura de niveles técnicos clave y un entorno global menos dependiente del billete verde. Lo que muchos interpretaron como una sorpresa en enero fue, en realidad, la materialización de tendencias que venían formándose desde meses atrás.





