Hay actrices cuya belleza funciona de inmediato frente a la cámara. Con Kaya Scodelario ocurre algo más interesante: mientras más tiempo permanece en escena, más difícil resulta apartar la mirada.

Los ojos azules ayudan, por supuesto. También una belleza británica que evita verse demasiado producida. Pero buena parte de su atractivo está en la actitud. Scodelario tiene esa capacidad poco común de parecer elegante, desafiante y ligeramente peligrosa al mismo tiempo. Guy Ritchie entendió perfectamente cómo aprovecharla en The Gentlemen.

A sus 34 años, la actriz inglesa atraviesa uno de los mejores momentos de una carrera que comenzó cuando apenas tenía 14, prácticamente sin experiencia profesional, interpretando a Effy Stonem en Skins. El personaje terminó convirtiéndose en uno de los rostros más reconocibles de aquella serie británica que marcó a toda una generación

De Effy a Susie Glass

Después llegaron Wuthering Heights, la saga Maze Runner, Pirates of the Caribbean: Dead Men Tell No Tales, Crawl, Spinning Out y, más recientemente, Senna. Una carrera suficientemente variada para escapar de la imagen de adolescente atormentada que la hizo famosa.

Sin embargo, Susie Glass parece hecha a la medida de la mujer en la que Scodelario se ha convertido.

En The Gentlemen, Susie entra a una habitación sabiendo exactamente quién tiene el dinero, quién tiene miedo y quién está mintiendo. Scodelario contó que aquello fue precisamente lo que la atrajo del personaje: una mujer inteligente, segura y capaz de competir dentro del universo esencialmente masculino de Guy Ritchie.

La segunda temporada le permite llevarla todavía más lejos. Susie intenta construir su propio espacio fuera de la sombra de su padre mientras mantiene bajo control a un Eddie Horniman cada vez más impredecible. Scodelario también insistió en mostrar sus vulnerabilidades sin convertirla en el habitual interés romántico encargado de complicar la trama masculina.

Eso la vuelve mucho más atractiva.

Vestirse para mandar

El guardarropa de Susie merece casi un personaje propio.

Trajes de poder, estampados, piezas vintage, tacones altos, enormes lentes oscuros, joyería y bolsos elegidos para ocupar espacio. La diseñadora de vestuario Loulou Bontemps construyó una imagen deliberadamente excesiva y Scodelario entiende perfectamente para qué sirve: ha explicado que la ropa funciona como una armadura y permite saber hasta qué punto Susie conserva el control.

En la segunda temporada incluso aumenta el volumen. Más lujo, más accesorios y cierta influencia ochentera que encaja con una mujer que ya aprendió a utilizar su imagen como parte de una negociación.

Fuera de pantalla, Scodelario resulta bastante menos calculada. Ha hablado de su gusto por la moda y de su interés particular por diseñadores como JW Anderson, pero su estilo personal conserva una naturalidad que contrasta con la teatralidad de Susie.

Entre Inglaterra y Brasil

Nacida en Inglaterra, hija de madre brasileña y padre británico, Scodelario creció hablando inglés y portugués. Esa mezcla cultural también aparece de vez en cuando fuera de sus personajes: cocina brasileña, pão de queijo y churrasco forman parte de las referencias con las que sigue conectada a la familia de su madre.

Quizá parte de su magnetismo provenga precisamente de esas contradicciones. Puede vestir alta costura sin parecer inaccesible y convertirse en una jefa criminal sin recurrir a poses de femme fatale de manual.

En un universo como el de The Gentlemen, repleto de mansiones, autos clásicos, trajes hechos a medida y hombres convencidos de controlar la situación, Kaya Scodelario consigue algo bastante más difícil: que Susie Glass sea la persona a la que todos terminan mirando cuando entra en escena.

Y para nuestra sección Musas, pocas credenciales hacen falta después de eso.