El círculo: la corrupción cambia de rostro, pero conserva sus viejas costumbres
La novela Los corruptores, de Jorge Zepeda Patterson, llega a Netflix convertida en un thriller político protagonizado por Michel Brown, Zuria Vega, Osvaldo Benavides y Raúl Briones. La adaptación cambia algunos elementos de la historia, pero conserva una pregunta incómoda: ¿qué sucede cuando tus amigos forman parte del poder que intentas desenmascarar?
Hay algo curioso en Los corruptores, la novela que Jorge Zepeda Patterson publicó en 2013. Aunque fue escrita en un México políticamente distinto al actual, buena parte de lo que cuenta sigue resultando familiar: funcionarios que esconden información, empresarios con demasiada influencia, periodistas bajo presión y amistades que abren puertas donde las credenciales no bastan.
Trece años después, Netflix recupera aquella historia y la lleva a la pantalla con el título El círculo. La serie, de ocho episodios, reúne a Michel Brown, Zuria Vega, Osvaldo Benavides y Raúl Briones bajo la dirección de Alejandro Lozano, conocido por Matando cabos.
La adaptación conserva el asesinato que desencadena la historia y buena parte de sus personajes, aunque introduce cambios que dicen bastante sobre cómo se ejerce y se exhibe el poder en nuestros días.
Pamela Dosantos, la muerte que nadie quiere explicar
Todo comienza con el asesinato de Pamela Dosantos, una actriz que mantenía relaciones con personajes importantes de la política mexicana. Su muerte podría terminar convertida en otro expediente incómodo, pero Tomás, un periodista interpretado por Michel Brown, encuentra información que amenaza con involucrar a personas demasiado poderosas.
En la novela, Tomás publica una columna con un dato que no termina de valorar. Cuando comprende su importancia, el daño está hecho: ha señalado a una figura política que difícilmente permitirá que el asunto siga creciendo.
La serie modifica ese detonante. En lugar de una columna, Tomás difunde un video comprometedor en internet.
Es uno de los cambios más acertados de la adaptación. En 2013, una columna periodística podía colocar a un funcionario contra las cuerdas. Hoy basta un video de unos segundos para provocar una crisis política, aunque eso tampoco garantiza que se conozca toda la verdad.
Tomás acaba recurriendo a tres amigos de la infancia: Amelia, Jaime y Mario. Juntos forman Los Azules, un grupo que ha sobrevivido a los años, las diferencias y las trayectorias personales.
El problema es que cada uno ocupa ahora un lugar distinto dentro de la sociedad mexicana. Y algunos están mucho más cerca del poder de lo que Tomás quisiera.
Zuria Vega, entre la amistad y la ambición política
Zuria Vega interpreta a Amelia, uno de los personajes que más posibilidades ofrece para entender las contradicciones de esta historia.
Amelia se mueve dentro del mundo político. Conoce sus reglas, sus acuerdos y la manera en que una decisión aparentemente menor puede comprometer una carrera entera.
Su relación con Tomás viene de muchos años atrás, pero eso no significa que ambos compartan los mismos intereses. Ella tiene una posición que proteger y sabe que ayudar a un amigo puede terminar convirtiéndose en un problema personal.
Vega le da a Amelia una presencia que resulta fundamental dentro del grupo. Es una mujer acostumbrada a negociar en espacios donde la confianza suele durar lo que tarda en aparecer una oferta mejor.
La serie concede mayor desarrollo a su personaje y aprovecha su posición para mostrar las dificultades y contradicciones de una mujer que busca mantenerse dentro de las estructuras políticas.
Su participación también aporta algo que el suspenso necesita: personajes cuyas decisiones no siempre podemos anticipar.
Lo que cambia del libro a la pantalla
Zepeda Patterson conoce bien los terrenos que describe. Antes de convertirse en novelista, desarrolló una larga carrera periodística y dirigió publicaciones dedicadas a la información política.
Esa experiencia se nota en Los corruptores. La novela dedica espacio a explicar cómo circula la información, quién decide publicarla y de qué manera ciertos intereses pueden detener una investigación.
La serie prefiere avanzar mediante enfrentamientos, amenazas y conflictos entre los protagonistas. El trabajo periodístico permanece, aunque comparte protagonismo con las relaciones personales.
También hay una actualización evidente del escenario político. El libro nació durante el regreso del PRI a la Presidencia; la adaptación se sitúa en un país gobernado por una mujer.
Otro cambio está en el tratamiento del asesinato de Pamela, que permite incorporar una mirada más cercana a las discusiones actuales sobre feminicidio y violencia contra las mujeres.
Son modificaciones que ayudan a situar el relato en 2026, sin alterar demasiado la estructura que imaginó el escritor.
Los amigos también guardan secretos
Quizá lo más interesante de El círculo esté en la relación entre sus cuatro protagonistas.
Tomás necesita la ayuda de Amelia, Jaime y Mario, pero conforme avanza la investigación descubre que compartir recuerdos de infancia no significa conocer realmente a alguien.
Cada uno ha construido una vida, adquirido compromisos y aprendido a convivir con ciertas concesiones.
La novela examina con detenimiento la corrupción institucional. La serie encuentra buena parte de su tensión en algo más cercano: las contradicciones de quienes condenan determinadas prácticas mientras se benefician de ellas.
Ahí aparece también su mayor atractivo para quienes ya leyeron el libro. Conocemos el punto de partida, pero los cambios en los personajes y el ritmo de la adaptación permiten acercarse nuevamente a la historia.
Mira el tráiler de El círculo
Al terminar, queda una pregunta que Zepeda Patterson planteó hace trece años y que conserva su pertinencia: cuando alguien tiene suficiente poder para ocultar un crimen, ¿cuántas personas deben guardar el secreto para que todo siga funcionando como si nada hubiera ocurrido?





